viernes, 19 de septiembre de 2008

La Ladrona de Libros, by Markus Zusak


No soy amante de los bestsellers. He leído pocos y, de los pocos que he leído, menos no me han decepcionado. Los Pilares de la Tierra, alguno de Stephn King, un libro inmundo de Barbara Wood, y supongo que otros que mi mente, amablemente ha borrado... Pura basura. Sin embargo, dos de ellos se salvan: Memorias de una Geisha (otro día, quizás, os hable de él) y La Ladrona de Libros.

Que en un bestseller te hable la muerte, con ironía y mucho humor negro, empieza siendo una buena señal. Que el autor emplee la técnica que García Márquez hizo grande (adelantar acontecimientos como la muerte del protagonista de Crónica de una Muerte Anunciada que, hasta mucho más tarde, no vas a explicar), todavía más.

El libro, un regalo de mi ex-cuñada a mi ex-novio que me ayudó a pasar muchas noches en blanco en el mes de mi marzo, me atrapó desde el principio. Me pareció original y bien escrito, dos características éstas nada abundantes en literatura de este tipo.

La II Guerra Mundial como telón de fondo da profundidad histórica y dramática a una historia sencilla y emotiva que me atrapó desde el principio. La calidad humana de los personajes, la crueldad sincera, sin artificios, así como la emoción sin ñoñerías, la naturalidad, la verdad que se respira y la ausencia total de pretensiones estúpedas o moralinas recalcitrantes hacen que ésta sí sea una buena novela sobre la inocencia y la guerra, sobre la infancia y el horror.

Polamordedios, si queréis leeros algo medianamente bueno, y fácil de digerir, que se cague en Hitler que sea esta novela, y no el truño del niño ese que es tan tonto que se quiere poner pijamas de rayas...

Pues eso.

Sinopsis:La muerte recuerda la historia de Leisel Meminger desde que la miró a los ojos por primera vez: el día que recogió el alma de su hermano pequeño del tren que los conducía a un nuevo hogar adoptivo, en las afueras de Múnich. La segunda Guerra Mundial estaba a punto de empezar y Leisel era sólo una escuálida niña de nueve años que no sabía leer. Aún no se había convertido en una ladrona de libros, pero pronto descubriría que compartir con sus vecinos el botín de sus hurtos, bajo las bombas, era lo único que podía cambiar su triste existencia Una historia apasionante y sobrecogedora sobre el inmenso poder de los libros para alimentar el alma humana.

6 comentarios:

On the road dijo...

enid blyton, why?

On the road dijo...

a mí me apetece leer cualquier novela que se cague en alguien (sobre todo, si se lo merece; y son tantos, y tantas...).
no tengo el gusto de conocer a don markus

On the road dijo...

El diccionario RALE dice:
replicar.(Del lat. replicāre).
"2. intr. Responder oponiéndose a lo que se dice o manda. U. t. c. tr."
Pero seguramente tienes razón, porque igual hay un problema de tono o de registro lingüístico y esa palabra no conviene ahí. Nu sé.
La influencia de Blyton seguro que a estas alturas ha quedado sepultada en algún rincón de mi celebro yeno de porbo.
Bi japi.

Black Betty dijo...

Jajajaja... tú vas a seguir aprovechando cualquier oportunidad para quejarte del niño, no? jajajaja

Dos cosas... me tienta muuucho este libro, pero creo que esperaré que sea edición de bolsillo. O que me caigan 30 euros por ahí, que no necesite para nada. Ya sé que no cuesta eso, pero incluyo el café de la primera tarde leyéndolo.

Segundo: ex-cuñada a mi ex-novio? Uf, qué complicado :-D

marieta dijo...

Vale, se lo compro a mi hija para su cumple.
El llamado telón de fondo me tiene algo saturada, pero tus recomendaciones tienen siempre fundamento.
Sobretodo desde que pusiste a parir al tontolhaba ese del pijama a rayas.

noemozica dijo...

pues ahora han hecho la peli del pijama de las narices... qué tristeza de cultura de masas, coño!!